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Lo que hacemos en las sombras, trabajos de música de Norma Tanega

MORDISCOS Y ROCK AND ROLL

Secuencia de la serie de HBO Lo que hacemos en las sombras
Una de las más agradables sorpresas que ha deparado últimamente la enmarañada jungla de series televisivas, en lo que tiene que ver con aspectos musicales o tangencialmente rockeros, es la deliciosa y rotunda bomba que abre cada entrega de la vampírica y descacharrante serie Lo que hacemos en las sombras de HBO, que viene a revisitar en forma episódica la película de mismo título de 2014, dirigida e interpretada por Taika Waititi y Jemaine Clement. El serial también rescata un tema recurrente de aquel filme, You´re death, un oscuro y a la vez fresquísimo folk-pop con tintes psiquedélicos, uno de los trabajos de música escrito e interpretado por la californiana Norma Tanega. La pieza, idónea para acompañar los barrocos y atractivos créditos iniciales, aunque siempre se nos hace corta, parece compuesta ayer mismo, si no fuera porque ya en 1966 a buen seguro supuso una alegría para las orejas que permanecieran atentas a los trabajos de música que se cocían por el soleado sur yanqui en aquellos días.
Su autora, Norma Tanega, que sigue en activo a sus ochenta años participando en diversos proyectos de carácter musical, tuvo en ese año de 1966 un buen principio en las procelosas aguas del negocio, aunque no fue con la copla que nos ocupa con la que obtuvo mayor reconocimiento. Su single, Walking my cat named Dog, alcanzó el puesto 22 en el Billboard del Reino Unido y el 10 en Canada. La historia de esta canción ya habla a las claras del carácter de Lady Tanega: de joven vivía en unos apartamentos en los que no permitían perros y tuvo a bien llamar así, Perro, a su gato y pasearlo por el barrio atado a una correa, ante las sorprendidas jetas de sus vecinos. La californiana se mudó a Inglaterra al año siguiente y allí siguió componiendo también trabajos de música para otros artistas, como Dusty Springfield, para quien escribió numerosas caras B de singles y con la que vivió una corta relación amorosa.
Volviendo a la maravillosa píldora de tres minutos que nos ocupa, You´re death,  llama la atención la temática oscura y sin resquicios para la redención, surgiendo en plena eclosión de flores y tripis. Su rotunda letanía (“estás muerto, estás muerto, estás muerto…”), cantada con el sugerente efecto de eco, es una patada directa a la barriga de los sujetos que se paseaban aquellos días dando saltitos por los parques de San Francisco con los rizos al viento y la flauta en ristre. “Run fast, don´t stand in the sun, there´s too much work to be done”, pura ideología vampírica que dice mucho del buen gusto de los creadores de Lo que hacemos en las sombras, tanto de su criterio musical (o de sus asesores) como de su inteligencia para rescatar y traer a nuestros días una pequeña joya que no merecía yacer bajo tierra con la estaca del olvido clavada en el corazón.
Norma Tanega
Jarmusch da en la vena
En los últimos años, escasos segundos en el particular calendario espacio-temporal de nuestros amigos de colmillos afilados, si alguien ha sabido unir con elegancia y maestría el mundo del rock and roll con el de los no muertos (y ya puestos, con el cinematográfico, que siempre les ha sentado tan bien) ha sido el gigante neoyorquino de eternas lupas oscuras y tupé níveo, Jim Jarmusch.  Nadie como él para captar el aura de romanticismo decadente que envuelve al Adán protagonista de Solo los amantes sobreviven, estrella escondida y apesadumbrada del rock echando de menos en un fantasmal Detroit a su Eva tangerina, entre guitarras y retratos de sus ídolos, tristemente no vampirizados para la posteridad (con Screaming Jay Hawkins siempre nos quedará la duda).
Jarmusch tira de toda su inteligencia para mostrarnos sutilmente la sabiduría de la inmortalidad aplicada a la concepción de nuevos y eternos riffs y punteos, vencida sin embargo por el tedio de una época sin sustancias atractivas en la sangre que alimenta la cotidianidad de estas noctívagas criaturas. Todo un tratado existencial sobre la poética del rock encarnado magistralmente para la posteridad fílmica por unos inmensos Tilda Swinton y Tom Hiddleston. Jarmusch, siempre con un pie en los universos menos complacientes del pop y el rock, engrosa así su lista de trabajos de música, que ya cuenta con títulos imprescindibles para cualquier interesado en la materia como el Year of the horse sobre Neil Young y Crazy Horse, o el más reciente retrato de los Stooges Gimme danger. En la BSO de Solo los amantes sobreviven, aunque predomina la oscuridad, es patente el eclecticismo del que habitualmente hace gala el que también es director de Los muertos no mueren, a la que, por cierto, se asoma un “desmejorado” Iggy Pop.
Criptas recónditas
Si profundizamos por las húmedas galerías subterráneas que unen al rock and roll con los vampiros siempre podemos encontrar muestras más underground, valga la redundancia, más allá de los también inmortales, aunque por otras razones, Misfits, mefistofélicos guardianes de las esencias punkroqueras más recalcitrantes. Un claro ejemplo es el clásico de los Meteors, My daddy is a vampire, psychobilly pastoso perfecto para asustar a los más pequeños en cualquier fiesta de Halloween. Por el lado de las rarezas, encontramos el delicioso recopilatorio El vampiro, perteneciente a la serie de El Paso Rock, de la etiqueta norteamericana Norton Records, que alcanza su octavo volumen y en la que reúnen varios instrumentales del surf, algunos trabajos de música nunca antes editados, grabados en la etapa 1963-1964 por referentes del género como los Monarcs, los Torquettes o…¡los Vampirianos! Disco este que, además, ha acompañado la escritura de este artículo.
Y no podíamos cerrar los cortinones antes de los primeros rayos sin hacer un  pequeño homenaje a otra criatura de la noche que el pasado junio demostró sin embargo no disfrutar del pesado regalo de la inmortalidad, para tristeza de sus numerosos y fieles seguidores: el gran Roky Erickson. El malogrado líder de los 13th Floor Elevators tampoco pudo evitar rendirse a los encantos de los descendientes de Nosferatu en su desgarrada Night of the vampire, para recordarnos así a todos que esta noche no debemos olvidar cerrar bien las ventanas.
Autor: Angel G. Alonso